Carlos Buesa, CEO de Oryzon

“Queremos cotizar en el Nasdaq, donde la biotecnología en fase clínica es muy valorada”

“Los trastornos psiquiátricos complejos, las enfermedades raras, ciertos tipos de cáncer especialmente agresivos... En estas áreas hay que avanzar con rapidez; eso representa un reto financiero considerable y las compañías debemos encontrar el equilibrio entre la creación de valor y la sostenibilidad económica, en un contexto de creciente incertidumbre financiera” explica el fundador y CEO de Oryzon.

TEXTO: María Álvarez •

Fundó vd. la compañía en el año 2000. En estos 25 años de historia, ¿qué hitos recuerda y por qué?

Hemos vivido muchos momentos especiales... La salida a bolsa marcó un auténtico punto de inflexión: fue como alcanzar la mayoría de edad como compañía. Desde entonces, hemos logrado captar más de 150 millones de euros en financiación, lo que ha sido clave para impulsar nuestros programas clínicos y nuestra proyección internacional.

¿Alguno más?

Ha habido otros hitos profundamente significativos. Uno de ellos fue cuando la comunicación de los resultados del ensayo ALICE en leucemia fue seleccionada por el Comité Científico de ASH como una de las 25 mejores presentaciones de la conferencia de 2022. Teniendo en cuenta que en ASH se presentan cada año entre 6.000 y 7.000 comunicaciones científicas, fue un reconocimiento de enorme valor para nuestro equipo y nuestra ciencia. Y quizás lo más emocionante de todo es saber que, años después de la finalización de ese estudio, hay todavía pacientes en remisión completa que siguen recibiendo el tratamiento en uso compasivo, más de tres años después de haber concluido su participación en el ensayo. Estos casos no solo nos llenan de orgullo, sino que también nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos, por los pacientes y por el potencial transformador de la ciencia bien dirigida.

EL PERSONAJE
Carlos Buesa Arjol - Investigaciones y balances
Doctor en Biología por la Universidad de Barcelona, fue investigador posdoctoral becado por la UE e Investigador Senior en el Instituto Flamenco de Biotecnología. Cursó programas avanzados de finanzas, desarrollo de negocio, comercio internacional y negociación. En 2005 cursó estudios de Alta Dirección en IESE y ha obtenido el diploma de Buen Gobierno del IC-A

Ha sido consejero de diferentes compañías biotecnológicas y es socio fundador de Mendelion Lifescience. Fue el primer presidente de la Asociación Catalana de Bioempresas y ha sido vocal y vicepresidente en la Junta Directiva de la Asociación Española de Bioempresas, en varios mandatos, siendo en la actualidad Vicepresidente 1º. Ha sido también miembro del Consejo de Inveready Seed Capital y de Inveready Biotech desde 2008 y 2012, respectivamente, hasta junio de 2021.

¿Y al revés? ¿En qué momento cree que se equivocó?

En 2000 cuando fundamos Oryzon, no existía la biotecnología en España, hemos aprendido haciendo, y obviamente cometiendo errores, Mirando hacia atrás, uno de los errores que más me ha ayudado a crecer fue, en un momento dado, haber intentado avanzar demasiado rápido en varios frentes a la vez, sin contar aún con la estructura interna plenamente consolidada para sostener ese ritmo de expansión. Teníamos el entusiasmo, la visión y una buena ciencia, pero faltaba músculo operativo en algunas áreas clave. Esa decisión nos generó tensiones internas y la necesidad de reajustar prioridades.

Dicen que se aprende más de los errores que de los aciertos...

Lejos de ser un revés, esa experiencia fue una lección valiosa. Nos obligó a fortalecer los cimientos de la compañía, a reforzar equipos, a afinar la planificación estratégica y a ser más disciplinados en la asignación de recursos. Aprendimos que crecer de forma sostenible no es solo cuestión de ambición, sino también de equilibrio y solidez operativa. Desde entonces, cada paso lo damos con más visión de largo plazo y con un equipo más cohesionado, y eso nos ha hecho más resilientes y eficaces.

El año pasado Oryzon registró unas pérdidas de 3,7 millones de euros por menores deducciones fiscales...

Nuestros resultados son coherentes con nuestro modelo de negocio, que requiere de un periodo de maduración de nuestros productos a largo plazo. Como compañía biofarmacéutica en fase clínica, las grandes inversiones en I+D, que a 31 de marzo de 2025 ascendieron a 2,4 millones de euros, son inherentes a nuestro modelo de negocio, y priorizan el desarrollo de terapias innovadoras sobre los beneficios a corto plazo. No obstante, la subvención lograda en el proyecto Med4Cure, así como nuestra reciente ampliación de capital, han fortalecido nuestra posición económica y financiera significativamente. Estos fondos nos permiten acelerar el desarrollo clínico y buscar acuerdos de colaboración con socios farmacéuticos, especialmente en EE.UU.

Sí, a finales de abril captaron 30 millones en una ampliación de capital ¿Cuál es el objetivo de esta ampliación?

La ampliación de capital por un total de 30 millones de euros, completada el 24 de abril, se realizó mediante la emisión de 12.765.958 nuevas acciones a un precio de 2,35 euros por acción, lo que representó un descuento del 15,5 % respecto al ‘volume weighted average price’ de las cinco sesiones bursátiles previas a la transacción. La operación despertó un alto interés en el mercado, y eso nos llevó a ampliar el tamaño inicialmente previsto, de 25 a 30 millones. Al final, la colocación resultó significativamente sobresuscrita y estuvo liderada por un inversor institucional de EEUU que comprometió 15 millones de euros.

En abril la volatilidad en los mercados era máxima

Sí, en un contexto de mercado especialmente complejo y marcado por fuertes picos de volatilidad -derivados de las políticas arancelarias y otras medidas de la nueva administración estadounidense- esta ronda puede calificarse como un rotundo éxito. Los fondos captados se destinarán a avanzar el desarrollo clínico de vafidemstat en indicaciones como el trastorno límite de la personalidad y los trastornos del espectro autista, a través de estudios como PORTICO-2; a ampliar los programas oncológicos de iadademstat, incluyendo el estudio FRIDA y colaboraciones con el National Cancer Institute; a reforzar actividades de CMC y regulatorias de cara a futuros ensayos de Fase IIb/III; a fortalecer nuestro balance con vistas a posibles alianzas estratégicas o procesos de fusión; a cubrir necesidades operativas generales; y a preparar una potencial cotización en Nasdaq. Con esta financiación, creemos estar sólidamente posicionados para ejecutar nuestra estrategia, generar valor sostenible para nuestros accionistas y seguir impulsando el desarrollo de tratamientos innovadores.

Con un comienzo de año de fuertes subidas y un leve descenso en abril, la compañía ha retomado la senda alcista en Bolsa. ¿Qué mensaje le daría a los accionistas?

Creo que las subidas en Bolsa en 2025 reflejan el reconocimiento del mercado a nuestros avances clínicos, como los buenos resultados de vafidemstat en TLP y el potencial de iadademstat en oncología, además de otros hitos alcanzados a lo largo del año, como la subvención del proyecto Med4Cure, las renovaciones a nivel del Consejo de Administración y el buen resultado de las conversaciones con inversores internacionales que hemos mantenido en distintos foros y eventos a nivel internacional. El leve descenso de abril, tras la ampliación de capital, es habitual en operaciones de este tipo, pero también estamos viendo una recuperación que demuestra la fortaleza de nuestra propuesta de valor. Y también es cierto que la cotización fue excepcionalmente baja a finales de 2024, por lo que esperábamos una corrección tarde o temprano. Como ya he comentado, estamos enfocados en hitos clave que maximizarán el valor de Oryzon...

La regulación internacional -que es indispensable- debería facilitar la realización ágil de ensayos clínicos multinacionales”

¿Ese es el mensaje?

El mensaje que quiero transmitir a los accionistas es que seguiremos apostando por la ciencia de vanguardia y por un equipo excepcional como la mejor fórmula para generar valor.

La compañía tiene oficinas en España y Estados Unidos y, como apuntaba, prepara su salto al Nasdaq. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Cuándo cree que podrá materializarse?

La idea de cotizar en el Nasdaq es una aspiración de largo recorrido para Oryzon, nacida de nuestra ambición de posicionar a la compañía como un líder global en epigenética y de acceder a un mercado de capitales más profundo y sofisticado, donde la biotecnología en fase clínica es altamente valorada.

Nuestra presencia operativa en Estados Unidos, con parte del equipo clínico establecido en Boston y California, y el creciente interés de inversores institucionales norteamericanos han reforzado esta estrategia a lo largo del tiempo. Es significativo que un 65% de los fondos de la última ronda provinieran de EE.UU... Una eventual cotización en Nasdaq no solo ampliaría nuestra capacidad de financiación para impulsar ensayos clínicos avanzados, capturaría mejor el valor potencial de la compañía y abriría nuevas oportunidades de colaboración con socios farmacéuticos de primer nivel.

¿De qué depende?

La concreción de este objetivo dependerá, en última instancia, de la evolución de las condiciones de mercado, especialmente tras una etapa marcada por la complejidad y la volatilidad global en el sector biotecnológico. Aun así, seguimos trabajando de manera decidida para acercarnos a este hito estratégico, que consideramos clave para acelerar nuestro crecimiento y proyección internacional.

La industria biofarmacéutica ha cobrado un especial protagonismo a partir de la pandemia del Covid-19. ¿Cuáles son los principales desafíos de esta industria en estos momentos?

La pandemia evidenció de forma contundente la importancia de la innovación biofarmacéutica para hacer frente a crisis sanitarias globales. Nunca antes habíamos logrado desarrollar vacunas eficaces y seguras en tan corto plazo. La tecnología del ARN salvó millones de vidas. Sin embargo, los desafíos continúan. Es crucial mantener y acelerar el desarrollo de terapias innovadoras para abordar numerosas necesidades médicas no cubiertas, como los trastornos psiquiátricos complejos, que han cobrado renovada relevancia tras la pandemia, las enfermedades raras o ciertos tipos de cáncer especialmente agresivos, por mencionar solo algunos ejemplos. En estas áreas, avanzar con rapidez es imperativo, y eso representa a su vez un reto financiero considerable. El desarrollo clínico exige inversiones muy significativas, y las compañías debemos encontrar el equilibrio entre la creación de valor y la sostenibilidad económica, en un contexto de creciente incertidumbre financiera global... Donde la regulación internacional -que es indispensable- debería facilitar la realización ágil de ensayos clínicos multinacionales.

“EN JUNIO PLANEAMOS PRESENTAR A LA FDA EL PROTOCOLO DEL ENSAYO. VAFIDEMSTAT ESTÁ LISTO PARA LA FASE III EN TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD”

Acaban de recibir 13,5 millones de euros de financiación en el Primer Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI) en el sector sanitario -el proyecto Med4Cure- ¿En qué consiste y cuáles son los retos?
Med4Cure es un macroproyecto europeo que impulsa la investigación biomédica, movilizando hasta 1.000 millones de euros en financiación pública para 14 proyectos en seis países, incluyendo España. Se quiere potenciar la competitividad global europea frente a EE.UU. y China. Nuestro proyecto VANDAM, con una subvención no reembolsable de 13,5 millones de euros que cubre el 65% de su presupuesto de 20,68 millones, persigue validar fármacos epigenéticos como tratamientos efectivos para enfermedades raras y huérfanas, como subtipos del trastorno del espectro autista -TEA- y tumores neuroendocrinos, mediante un enfoque de medicina personalizada.
Exploraremos el potencial de nuestra molécula vafidemstat, un inhibidor de LSD1, para tratar la agresividad en TEA en subpoblaciones genéticamente definidas como aquellas con síndrome de Phelan-McDermid, síndrome X frágil y otras. También investigaremos nuestra molécula iadademstat, otro inhibidor de LSD1, como terapia en varios tipos de cánceres neuroendocrinos de difícil tratamiento y en ciertas patologías hematológicas.
El reto es grande, pero esta financiación fortalece nuestra capacidad para superar la complejidad del proyecto y liderar el desarrollo de nuevos tratamientos basados en la medicina de precisión.

¿Tienen en marcha más proyectos que crea interesante destacar?
Además de Med4Cure, Oryzon está avanzando en una cartera clínica robusta. Vafidemstat está listo para la Fase III en trastorno límite de la personalidad. Tras los resultados positivos del ensayo PORTICO de Fase IIb, que mostró reducciones significativas en agresividad y buenos niveles de tolerancia y seguridad en pacientes con TLP. Planeamos presentar en junio el protocolo del ensayo de Fase III PORTICO-2 a la FDA.
También estamos evaluando vafidemstat en esquizofrenia en el ensayo EVOLUTION, de Fase IIb. En oncología, iadademstat muestra resultados prometedores en leucemia mieloide aguda en el ensayo FRIDA de Fase Ib, en combinación con el fármaco gilteritinib, y en dos ensayos de Fase I en combinación con azacitidina y venetoclax, uno de ellos bajo un acuerdo de colaboración CRADA con el National Cancer Institute de EE.UU. Además, iadademstat también se evalúa bajo este acuerdo CRADA en otro ensayo en combinación con inmunoterapia en cáncer de pulmón de células pequeñas. Iadademstat también se está evaluando en combinación con azacitidina en un ensayo clínico en síndrome mielodisplásico, esponsorizado por el Medical College of Wisconsin.
Y por terminar, mencionar a nuestro candidato ORY-4001, un inhibidor de HDAC6 en fase más temprana, que ha sido nombrado candidato clínico para el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas, como Síndrome de Charcot-Marie-Tooth y ELA.♦

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